A medida que Vladimir Putin anuncia la anexión de pedazos de territorio soberano ucraniano, lanza amenazas nucleares y moviliza a cientos de miles de reservistas, la respuesta de las fuerzas de Ucrania en el frente oriental no ha cambiado: lucharán por cada centímetro de tierra.
Fuimos hasta las posiciones de primera línea de guerra en la ciudad de Bajmut en Donetsk, una de las cuatro regiones que el presidente ruso Vladimir Putin ahora reclama ilegalmente como propias.
Fue un viaje que hicimos por etapas.

Primero disminuimos la velocidad para cruzar el río Bakhmutovka de la ciudad, luego aceleramos para atravesar el terreno expuesto y después serpenteamos una peligrosa cortina de líneas eléctricas caídas.
Los últimos metros los corrimos. Mientras tanto, el bombardeo continuaba. Formaba parte del paisaje sonoro de la guerra: un sonido que ya se ha vuelto familiar en Ucrania.