El tribunal Supremo Electoral (TSE) canceló en firme al partido Unión del Cambio Nacional (UCN), por diez años. No podrán, por ese período de tiempo, utilizar su nombre y su símbolo, es decir, toda su identidad colectiva.
Esto se debe a, según el tribunal, la descarada infracción a las normas de financiamiento electoral por parte de la UCN.

El partido presentó acciones y recursos, aún cancelado, para hacer evitar que la reclusión quedara en firme, sin embargo, nada pudo hacer para sortear los procedimientos de cancelación de las cortes, incluyendo una apelación rechazad por la Corte de Constitucionalidad (CC).
La Fiscalía de Delitos Electorales del MP solicitó la cancelación de la personalidad legal del partido, cuyo líder, Mario Estrada, se encontraba detenido en Estados Unidos, puesto que en la campaña del 2015 la UCN no reportó Q15 millones utilizados el día de las elecciones, como ya había ocurrido en 2014 -2.5 millones- durante la campaña.
Literalmente, el edicto enfatiza que “el nombre y símbolo o emblema del partido político cancelado no podrán ser usados ni registrados por ninguna organización política antes de diez años”.
Los integrantes de dicha agrupación política, ya muy manchada, deberán buscar lugar en otro partido o presentar nuevas iniciativas.
Vale traer a nuestra memoria que la UCN es vástago de uno de los partidos más importantes del país en la década de los ochenta y principios de los noventa, cuando su icónico líder y fundador, Jorge Carpio Nicole revolucionó las ideas políticas con lo que entonces era la Unión del Centro Nacional. Muchos aún recuerdan la gran revelación ideológica de los años 80: el centrismo de Jorge Carpio Nicolle, opción política fresca que se situaba entre los polos rígidos de la insurgencia y la represión. Hoy, la noción de moderación vuelve al ojo del discurso político nacional, pero con marcadas diferencias de fondo en un tiempo marcadamente diferente.
La UCN de hoy dista mucho de aquel movimiento.
